Bajaron al pantano a medianoche. El padre tiró sobre la orilla los desperdicios de pollo.
El hijo le observaba atentamente.
Se retiraron unos metros y esperaron.
El padre cogió la jaula, rota por un costado y atada con cuerda a un palo, y dio otro más largo a su hijo, junto a una potente linterna de pocero.
Al enfocar hacia la orilla vieron montones de cangrejos disputándose los trozos de pollo.
El padre puso la jaula por detrás de ellos y esperó el golpe seco de su hijo para sacar del agua la jaula llena de cangrejos.
Buenas noches. ¿Qué hacen ustedes? –pregunta el guardia civil-
Cogiendo unos cangrejos –dijo el padre-
Ya saben que por la noche está prohibido.
Sí, pero son sólo unos pocos para la paella –dijo el hijo, que sujetaba un saco entre sus piernas-
Todos somos copias de alguien
y alguien
de si mismo
Después vinieron otras muchas
pero ya ninguna como aquella primera vez
(esto vale tanto para la masturbación
el asesinato
o el despido improcedente)
Cerca de ti nunca hace frío
(ella se volvió sorprendida y le descubrió hablando con la estufa).
Decía Camus: "entre la justicia y mi madre, yo elijo a mi madre".
Yo, en cambio, si tuviese que elegir entre la madre de Camus y la mía, siempre elegiría a mi madre (adoro sus croquetas).